miércoles, 2 de mayo de 2018

A casa no


Laura Rodríguez

No quiero oír tus pasos de prófugo escapando de la sociedad. Adicto, maníaco y gran bipolar, transparente, con los ojos hundidos, oscuros y cerrados. 
 

Te pido que no hagas más barcos de papel, ni juntes naranjas, ni regales limones con sabor a nada. No arrastres tus pantuflas insultando corbatas. 

Por favor, no lo hagas; no me lleves a casa. 

Te lo suplico, te lo ordeno, te lo prohíbo. No quiero sentir tu perfume a recién bañado, tu música, tu risa de frustrado, tus insultos a los políticos, tu sonrisa, tus aplausos, tus asados. 

Por favor, no lo hagas… No me traigas más a ese frío setiembre que me dio apuñaladas.

Ya no cantes esperanza ni abrazas aquel árbol, hoy no riegues la Santa Rita ni tampoco cantes en la ducha. Que hoy no chifles, no susurres, no cuentes con los dedos ni tengas fe en el mañana. Así que por favor te lo pido, no me lleves a casa. 

Que hoy no estés en aquel sillón verde manzana, ni mires por la ventana las conversaciones de las ancianas. Hoy no detesto tus charlas incoherentes que me enfadaban, tampoco escucho tus críticas a los delincuentes, ni veo aquellos cigarros en el cenicero que tanto odiaba.

Que no te encuentre cerca del tocadiscos. Hoy no veo el mañana, tampoco te veo cerca, ni te veo en tu cama. Hoy no preciso nada, pues ayer sabía a lo que apuntabas. Hoy te pido una sola cosa: no me lleves a casa.